EL ATENTADO A RONALD REAGAN

Con la burbuja de hoy nos remontaremos al 30 de marzo de 1981, día en que el entonces presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan, fue víctima de un intento de asesinato a la salida de una conferencia en el Washington Hilton Hotel.

Todo el mundo fue testigo del incidente, que quedó grabado por cinco cámaras y transmitido por la mayoría de los canales de televisión abierta. Todos fuimos testigos del momento en que John Hinckley, Jr. irrumpió en escena de entre la gente y efectuó seis disparos, hiriendo en la frente al Secretario de Prensa de la Casa Blanca, James Brady, en la espalda al oficial de policía del Distrito de Columbia, Thomas Delahanty, en el abdomen al agente del Servicio Secreto Timothy McCarthy -que heróicamente expuso su cuerpo para cubrir al presidente-, y al propio Reagan, luego que una bala rebotara en la limusina e impactara en su axila izquierda, lastimando una costilla y alojándose en el pulmón, deteniéndose a cerca de una pulgada del corazón.

Inmediatamente los agentes del Servicio Secreto entraron en acción, tirando a Hinckley al suelo y reduciéndolo.

Dieciséis minutos después del atentado, se supo que el arma había sido comprada en Rocky's Pawn Shop en Dallas, Texas, cargada con cartuchos marca "Devastator" 22 LR, que contenía pequeñas cargas explosivas de azida de plomo, diseñadas para explotar al contacto. Las balas no habían sido fabricadas en los Estados Unidos y cualquier bala que contuviera explosivos estaba clasificada como un artefacto explosivo ilegal bajo la ley federal vigente entonces. Afortunadamente ninguna de las seis balas llegó a explotar, y todos los heridos, pudieron recuperarse. La peor parte le tocó a James Brady, que no pudo recuperar la movilidad de sus piernas.

Lo insólito del atentado fue su motivación, que surgió a partir de una obsesión por parte de Hinckley con la actriz Jodie Foster, más precisamente en torno al personaje que ella protagonizó en la película Taxi Driver, donde encarnaba a una prostituta menor de edad. Al parecer, el frustrado homicida, se identificaba fuertemente con Travis Bickle, el protagonista principal del film, interpretado por Robert De Niro, que termina convirtiéndose en un psicópata asesino.


A partir de entonces siguió a Foster por todo el país, llegando hasta el punto de matricularse en un curso de escritura en la Universidad de Yale en 1980, cuando se enteró que ella estudiaba allí tras leer un artículo en la revista People. Escribió numerosas cartas y notas a Foster, e incluso llegó a llamarla dos veces, y se negó a darse por vencido cuando ella le indicó que no estaba interesada en él. Entonces, convencido de que al ser una figura de renombre, podría llamar la atención de la actriz, comenzó a acechar al entonces Presidente Jimmy Carter , en apariencia también la decisión de utilizar a los presidentes como blanco, parece haberse inspirado en Taxi Driver, ya que el protagonista planea en un momento asesinar a un congresal. Finalmente ante su acoso Foster le entregó las cartas a su decano, quien a su vez las elevó al Departamento de Policía, que intentó dar con la pista de Hinckley sin resultados.

Finalmente sería Reagan quien caería en desgracia. Aquel día, sabiendo que tal vez no viviría para contarlo, escribió una carta —que no envió— a Foster, diciéndole que esperaba impresionarla con la magnitud de su acción. Al ser detenido lo primero que preguntó a los agentes fue si la Ceremonia de los Óscar de esa noche se pospondría debido a los acontecimientos, y de hecho fue pospuesta —se transmitió la noche siguiente.

Hinckley fue declarado no culpable por motivos de demencia y ha permanecido confinado en una Institución mental.

EL DIA QUE HIMMLER SE HORRORIZO


Seguramente todos han oído hablar de este tristemente célebre personaje de la historia. Heinrich Himmler fue el fundador y jefe de las SS alemanas y "alma mater" y organizador del Holocausto nazi que acabó con la vida de millones de personas.

Pero muy pocos conocen el lado "sensible" de este genocida. He aquí el objetivo de la burbuja de hoy.

Himmler visitó España en el año 1940 y como era de esperarse, fue recibido por el Régimen Franquista y su obsecuente líder, con todos los honores. 

Como parte de los agasajos, fue invitado a presenciar una corrida de toros en la Plaza de las Ventas en Madrid, para ver en acción a los más diestros toreros de aquel momento, Marcial Lalanda, Gallito y Pepe Luis Vázquez.

Como manda el protocolo en semejante ceremonia, se ejecutaron los himnos alemán, de la Falange y el español. Pero lamentablemente por las inclemencias del clima, se tuvo que suspender la fiesta apenas iniciada la primer faena.

Pero lo más llamativo e irreverente de esta anécdota, no fue la inoportuna jornada lluviosa, sino que el invitado de honor salió horrorizado del espectáculo por el trato tan cruento que se les inflingía a los toros, tal fue así que sufrió una descompensación por lo que tuvo que ser atendido por los servicios médicos preventivos que se encontraban en el lugar.

Qué paradójica resulta la historia, el hombre a quien no le templó el pulso para dar la orden de asesinar a millones de personas, no soportó semejante exhibición.


Fuente: Franco-Hitler Dialogo de sordos en Hendaya

EL ATRACO MAS IMPORTANTE DE LA HISTORIA

En julio de 1976 tuvo lugar el atraco más importante de la Historia que tuvo como maestro a Albert Spaggiari, al que se le ocurrió la brillante idea de robar uno de los bancos más grandes de Francia, la sucursal de Societe Generalé en Niza, utilizando el sistema de alcantarillado de la ciudad para acceder a la cámara del Banco.

Spaggiari llevó su idea a la Mafia local con la intención de buscar ayuda, pero se opusieron a su descabellado plan y se propuso crear una organización delictiva propia. Reclutó a 20 personas, cada una de ella especialista en su campo, por ejemplo un experto en joyería -para saber lo que merecía la pena llevarse cuando entrasen en la cámara-, y otro experto en la construcción de túneles.

Después de un año haciendo planes, se metió junto a su banda bajo tierra literalmente. Durante 3 meses construyeron un túnel en las alcantarillas de Niza que llegaba hasta la pared subterránea del Banco, arrastrando un equipo que pesaba más de una tonelada. Avanzaban dos mts. por día, y cuando finalmente llegaron, un viernes, todavía les quedaba por atravesar una gruesa pared de cemento para entrar en la Cámara acorazada.

Abrieron el agujero a mano y no accedieron al interior hasta la tarde del día siguiente. Cualquier otro delincuente al ver que ya estaba dentro, la hubiera desvalijado cuanto antes, pero Spaggiari no era un delincuente cualquiera... Había llevado comida para sus hombres y, allí mismo, tomaron un refrigerio a base de vino y patés.

Finalmente, los ladrones dejaron atrás las sobras de su “picnic” y la mayor parte de las cajas de seguridad del Banco, pero lo que se llevaron y cómo se lo llevaron también hizo historia.

Tras soldar desde el interior la puerta de la Cámara acorazada para asegurarse de que nadie les molestara, se tomaron todo el tiempo necesario para robar el banco. Había miles de cajas entre las que elegir, y les dio tiempo para revisar algunos cientos; lo que consideraban que merecía la pena lo metían en bolsas de plástico selladas que colocaban en unas balsas.

Transportaron su botín en estas balsas, que flotaban en el agua del alcantarillado y las llevaron hasta donde les esperaban otros miembros del grupo que ocultaron el material. Se pasaron todo el fin de semana en el interior de la Cámara acorazada y no se fueron hasta que el banco estaba a punto de abrir sus puertas.

Los primeros en llegar el lunes por la mañana fueron los empleados del banco, los segundos fueron los policías, que hicieron un agujero en la cámara sellada y descubrieron el “revoltijo” que los ladrones habían dejado. El botín de 60 millones de francos que se llevaron lo convirtió en el mayor atraco a un Banco de toda la historia.

Spaggiari era un hombre muy inteligente y planeó el robo de una forma tan precisa que no dejó ni una sola pista a la policía. Dejó una nota que decía: "Sin armas, sin odio y sin violencia".

La clave para resolver el delito resultó ser una esposa celosa. Antes del atraco había llamado a la policía para comprobar las sospechosas actividades de su marido por la noche. Luego, siguiendo una “corazonada”, la policía fue a la casa de esa mujer después del atraco y detuvieron a algunos de la banda que encontraron allí. Finalmente, las pistas que obtuvieron les llevaron hasta Spaggiari.

Se pasó el juicio paseándose por la sala, ofreciendo respuestas ridículas a todas las preguntas, contando una historia fabulosa en la que mezclaba partes de verdad con mentiras. Estaba narrando una de sus historias cuando se lanzó hacia una ventana abierta. Su abogado y todos los demás pensaron que intentaba suicidarse. Saltó y aterrizó en un coche que estaba aparcado debajo.

Bajó del coche y montó en una motocicleta conducida por uno de sus “amigos” que salió disparada. Fue lo que se dice una “fuga relámpago”. Nadie volvió a ver a Albert Spaggiari ni a su esposa, ni siquiera una parte de ese botín que batió todos los récords.

En 1979, tras un pacto secreto con una editorial, publicó su autobiografía, detallando los pormenores del robo, y en el que narraba que no se había quedado con nada del dinero. Contaba que lo había enviado a la gente oprimida de Yugoslavia, Portugal e Italia, todo un Robin Hood moderno.

Años después, la prensa publicó que su cuerpo fue hallado por su madre frente a su casa en 1989. Al parecer falleció por un cáncer de garganta y su esposa lo trasladó hasta allí para que reposara en su lugar natal.

EL GATO NEGRO



En esta burbuja conoceremos la historia del personaje principal del cuento homónimo del pionero y maestro del terror Edgar Allan Poe, a quien pronto visitaremos en otra burbuja, ya que bien merecida la tiene. Sin duda los atributos que al pobre felino de color negro le hemos atribuido, debe haber influido en el escritor norteamericano, y su elección como protagonista de aquella historia, no debe haber sido para nada arbitraria. Ya en aquellos días estba instalada en el saber popular la creencia de que los gatos negros traen mala suerte a quien se cruce en su camino, sin embargo la historia nos enseña que este prejuicio no es inherente a ninguna cualidad del pobre cuadrúpedo en cuestión, sino que es una invención del hombre que no data de todos los tiempos.

Muy por el contrario, este animal, estaba muy bien considerado en la Edad Antigua. Textos de más de dos mil años de antiguedad atestiguan su papel en las diferentes civilizaciones de la época.

Por ejemplo en Egipto se le tenía en muy alta estima por su porte, su carácter independiente y altivo, su habilidad para la supervivencia, y sus dotes como cazador. Y fue esta habilidad como cazador de ratones la que hizo que, alrededor del año 3000 a.C., comenzase el proceso de domesticación del animal por parte de la cultura egipcia.

Su gran utilidad para mantener los silos de grano limpios de roedores —grano que de otra manera se habría malogrado— junto a otras cualidades, contribuyó a que la religión egipcia le incluyera entre sus símbolos sagrados y se le considerara como reencarnación de los dioses. La belleza del animal sirvió para que la diosa Bastet, —guardiana del hogar, defensora de los hijos y representante de la dulzura maternal y la abundancia— fuese representada con cabeza de gato.

Fue tal la adaptación del gato a la vida cotidiana de los egipcios, que su muerte era motivo de duelo familiar; Heródoto, en Los nueve libros de la Historia, manifiesta que los moradores de la casa se rapaban las cejas en señal de duelo. Tras su muerte, su cuerpo se embalsamaba y momificaba en locales sagrados, y en el lugar de su entierro se colocaba junto a ellos ratones embalsamados. En 1890 fueron halladas en la ciudad de Bubastis amplias necrópolis con más de 300.000 momias de gatos.

La pena de muerte era el castigo para quien matase a un gato. Diodoro de Sicilia —historiador del siglo I a.C.— asegura haber visto en Egipto asesinar a un pobre infeliz por haber dado muerte a un gato.

Los griegos introdujeron su uso como animal domesticado en Europa y asimilaron la diosa Bastet a su diosa Artemisa, afirmando que ésta había creado al gato para ridiculizar a su hermano Apolo. Los celtas creían que los ojos de los gatos eran las puertas de entrada al reino de las hadas. En Japón se les utilizaba para proteger los manuscritos sagrados en las pagodas de la voracidad de los ratones. Se dice que el filósofo chino Confucio tenía un gato como animal de compañía y que el profeta Mahoma, en pleno siglo VII, gustaba de predicar con uno en sus brazos.

El gato gozó de ese status divino hasta que la Iglesia Católica, (cuando no?) hacia mediados del siglo XIII, inició una terrible persecución contra ellos al considerarlos como símbolo del diablo y sirvientes de las brujas. Ocurre que el gato estaba presente en multitud de ritos y creencias paganas que había que erradicar y, por ello, se magnificaron los aspectos negativos del animal: puede ver en la oscuridad, es esquivo e independiente, despiadado cazador, con innata tendencia al robo, gusta de la noche, pupila vertical, etc. En fin, el pobre cayó en desgracia.

Entre los cultos paganos en los que el gato tenía un papel importante, se encuentra el culto a la diosa Greya, diosa del amor y de la curación según la mitología nórdica. Esta diosa guardaba en su jardín las manzanas con las que se alimentaban los dioses del walhalla y en su iconografía aparecen dos gatos tirando del carro de la diosa. Una asimilación del animal a la deidad hizo que el gato se convirtiera en la base de las “purificaciones” de la Iglesia, para erradicar las creencias paganas en las que tenía participación. Incluso el Papa Clemente, cuando decidió acabar con la Orden de los Caballeros Templarios en el siglo XIV, les acusó de homosexualidad y de adorar al demonio en forma de gato.

Aunque también tuvo un gran peso el hecho de su excesiva proliferación en las ciudades, lo que suponía un incordio. Los gatos callejeros, alimentados por ancianas solitarias, pululaban por doquier y muchos vieron en aquella asociación bruja-animal algo diabólico, lo que se agravaba si el gato era negro y de pelaje corto. También se decía que las brujas se transformaban en enormes gatos negros; así se dijo en Salem, en la colonia inglesa de América del Norte.

Este cúmulo de cosas hizo que un animal que había gozado de gran prestigio pasase a ser considerado un animal despreciable. La consideración de animal de mal agüero, hizo que se diera muerte a miles de gatos y, el aniquilamiento fue de tal magnitud que, cuando la peste negra azotó Europa en el siglo XIV, causando más de veinticinco millones de muertos, apenas si quedaban ejemplares para luchar contra las ratas, principales propagadores de la enfermedad. Y sin ninguna duda, la plaga fue tan devastadora debido al desenfrenado exterminio de los gatos. La Iglesia alentó de tal forma la persecución de estos animales, que llegó a convertirse en espectáculo la quema de estos pobres felinos en las hogueras de la noche de San Juan.

En Francia, durante el reinado de Luis XIII era tan frecuente este tipo de barbaridades que el rey tuvo que poner fin a la matanza de gatos negros. En el año 1400, la especie estuvo a punto de extinguirse en Europa. Su existencia se reivindica a partir del siglo XVII debido a su habilidad para la caza de ratas, causantes de tan temibles y desoladoras plagas. En los años posteriores, el gato vuelve a conquistar parte de su antiguo prestigio.

En fin, si eran pocos todo bien, cuando fueron muchos, todo mal. La gran paradoja de esta historia, es que los verdaderos desafortunados han sido en todo caso los gatos, cuando se cruzaron por primera vez con el hombre.

UNA NIÑA POR CORREO

May Pierstorff, una niña de 4 años de Grangeville (Idaho), pidió a sus padres en febrero de 1914 visitar a su abuela en Lewiston. El problema es que se encontraba a 75 millas de distancia, y comprar un billete de tren costaba lo que sus padres ganaban en más de una semana de trabajo.

Como no querían que su hija se quedara sin ver a su abuela pensaron en una solución. Se preguntaron en otras formas de que la niña llegara a su destino y cayeron en la cuenta de que no existía un reglamento sobre el envío de personas por paquete postal. Dicho y hecho, lo pensaron y se pusieron en marcha. Decidieron “enviarla por correo”.

El 19 de febrero de 1914 la niña y sus padres fueron a la oficina de correos en Grangeville donde pesaron a May. Las 48 libras y media que pesaba el "paquete" no superaban el límite permitido de 50 libras.

Franquear la niña costo 53 céntimos en sellos. El encargado de correos los pego en el abrigo de May. Y así, con sus sellos puestos, la niña viajó en el compartimento de correo del tren y llegó sin ningún rasguño a su destino, la casa de su abuela. Leonard Mochel fue la persona encargada de dejar a May en la casa de su abuela según recogen los archivos del National Postal Museum.

ARTHUR RIMBAUD ES EL OTRO

Arthur Rimbaud (1854-1891) fue sin dudas uno de los más grandes poetas franceses, y uno de los más influyentes para todos los que le sucedieron.

Este precoz artista de las letras escribió sus primeros versos cuando apenas contaba con quince años. El director de su colegio dijo de él entonces: «Nada ordinario germina de esa cabeza, será un genio del mal o un genio del bien».

Digamos que un poco y un poco. Arthur fue un adolescente lleno de conflictos internos y de sentimientos de rebeldía. Esto se vio reflejado tanto en su poesía como en su vida. Llevó una vida licensiosa y aventurera. Huyó y lo pescaron varias veces. Tuvo una tormentosa relación amorosa con el poeta Paul Verlaine por lo demás controversial, llegando a vivir junto a la esposa y la hija de éste.

Rimbaud sólo escribió cuatro libros de poemas -Poesías (1863-1869), Cartas del vidente (1871), Una temporada en el Infierno (1873) e Iluminaciones (1874)- pero son suficientes para describir con maravillas metáforas toda su angustia y su desprecio hacia la sociedad en la que vivía.

Sin embargo, este talentoso crítico, misteriosamente dejó para siempre la literatura a la prematura edad de veinte años. Como si su genio se hubiera apagado, se retiró de la vida artística y nunca volvió a escribir.

A partir de ese momento y hasta su muerte a los 37 años, se dedicó a las actividades mercantiles, a la especulación y a la usura que tanto había criticado, tal como lo demuestran sus correspondencias con sus agentes de negocios.

Alguna vez este maestro escribió con una lucidez que aún brilla: "Yo soy el otro".

Cuál habrá sido el verdadero Rimbaud?

UN MILITANTE LLAMADO SANTILLAN

Una canción pareció advertirlo: en cualquier momento te la van a dar. Pero él continuó con su lucha. A quien habrá molestado el joven Santillán para pagar con su vida aquel atrevimiento?

Sin dudas que la violencia no es el medio para reclamar, pero mucho menos para gobernar. Porque aquellos que protestan lo hacen desde la desesperación, cuando los medios se han agotado, mientras que los que reprimen u ordenan reprimir lo hacen desde la incapacidad, con frialdad e impunidad, al amparo de sus armas.

Seguramente hay quienes aún hoy justifican aquella masacre, amparados en las fotos de la víctima enfrentándose horas antes a los gendarmes armado con un palo. Seguramente aquellos que no saben de qué se trata ver llorar a un niño con hambre.

Sea como fuere, allí lo vimos todos, arrastrándose en su propia sangre. Asesinado fríamente cuando se detuvo a auxiliar a otro militante a quien no conocía. Aún así, herido mortalmente, exponiendo su cuerpo y tratando de socorrerlo.

Esto, tampoco deben saber de qué se trata.

GB / La Sodera 2012

EL ASESINATO DE GEORGE JACKSON

George Jackson tenía 18 años en 1961 cuando lo sentenciaron a la cárcel por el robo de 70 dólares de una gasolinera. En el sistema carcelario de California las pandillas de blancos fascistas y los guardias atacaban con frecuencia y brutalidad a los presos negros. Jackson organizó un contraataque con una pandilla negra. George Jackson pasó los diez años de vida que le quedaban en la cárcel, y casi ocho de ellos en celdas aisladas de castigo por defender o vengar a otros reclusos.

Fuertes vientos políticos llegaron a la cárcel desde las calles del ghetto. George Jackson abrazó la revolución. Estudió las obras de Marx, Lenin, Mao Tsetung; escribió: "No quiero morir dejando como único monumento unas pocas canciones tristes y un montecillo de tierra. Quiero dejar un mundo liberado de basura, contaminación, racismo, estados nacionales, guerras y ejércitos de estados nacionales, ostentación, intolerancia, estrechez de miras, mil clases de mentiras y la economía usurera y licenciosa".

El Partido Pantera Negra nombró a George Jackson mariscal de campo. Sus artículos salieron en el periódico del partido, el Black Panther.

En enero de 1970 un guardia de la cárcel Soledad State mató a balazos a tres reclusos en el patio. Tres días después un gran jurado lo declaró homicidio justificado. Media hora después del fallo, apareció un guardia blanco muerto a golpes. Las autoridades acusaron a George Jackson y otros dos presos de asesinato.

El movimiento radical que estaba en ascenso fuera de las prisiones se organizó para defender a los tres "Hermanos de Soledad". El primer libro de Jackson, Soledad Brother (Hermano de Soledad), fue muy bien recibido.

"Como esclavo, el fenómeno social que me ocupa toda la conciencia por supuesto es la revolución. El esclavo. y la revolución. Nacido a una muerte prematura, para hacer oficios serviles por un sueldo mínimo, el jornalero, el basurero, el atrapado, el encarcelado, sin fianza. soy yo, la víctima colonial. Cualquier funcionario de bajo nivel me podría matar mañana. sin castigo. He vivido la represión cada hora de mi vida, una represión tan severa que cualquier cambio de mi parte traerá alivio; una pequeña victoria o el alivio de la muerte. En todo sentido del término, en todo sentido auténtico, soy esclavo de la propiedad".

"Nos han convertido en la alfombrilla del mundo, pero el mundo todavía no ha visto lo que la gente como nosotros es capaz de lograr. Habrá una página especial en el libro de la vida para los que han regresado desde la tumba. Esta página hablará de la derrota total, la ruina, la pasividad y la sujeción por un lado, y por el otro, la victoria aplastante y la realización contundentes".

El sistema se sintió amenazado. Las brutales operaciones diarias de las cárceles quedaron ampliamente denunciadas en la sociedad. Lo que es más, los mismos presos surgieron como una fuerza revolucionaria importante, con aliados en otros sectores.

El juicio de los Hermanos de Soledad estaba programado para finales del verano de 1971 y las autoridades sabían que George Jackson iba a enjuiciarlas a ellas por sus grandes crímenes.

El 21 de agosto de 1971 decidieron matarlo. Es probable que nunca se sepan todos los detalles de lo que ocurrió aquel día. Pero no hay duda de que asesinaron a George Jackson a sangre fría para callarlo.

Cuando los guardias llevaron a Jackson de vuelta de la reunión con su abogado, le tendieron una trampa. Pero parece que Jackson logró anticiparse a sus asesinos y estalló una breve rebelión en esa ala de la prisión, en que murieron tres guardias y dos presos.

Los reclusos del centro de modificación dijeron más tarde que Jackson no corrió al patio para escaparse, sino que se sacrificó: que sabía que era el blanco de los guardias y que se separó de los demás para salvarlos de una masacre.

La autopsia concluyó que una bala le penetró la espinilla y cayó al suelo. Otra bala le penetró la espalda a quemarropa. Lo mataron de rodillas. Una ejecución.

La versión oficial no resistía ningún análisis. Declararon que el abogado había entregado un arma a Jackson y una peluca afro para que la escondiera debajo de ella y que el hombre había intentado escapar provocando un levantamiento y que les había sido necesario balearlo para impedir que las cosas empeoraran en vista a que estaba armado. 

Através de un modelo con similares carácterísticas físicas, se comprobó la imposibilidad de Jackson de esconder un arma debajo de aquella peluca, y mucho menos caminar 50 metros con ella sin haberse ayudado con las manos, y además el arma sobresalía y hubiera sido descubierta a simple vista por los guardias. Por otro lado, como si esto fuera poco, se colocó en las manos del muerto una pistola automática de 9 mm que pertenecía al mariscal de campo del Partido Pantera Negra Landon Williams, pero el FBI se la había confiscado en 1969. Esto sin contar con que el abogado de Jackson había pasado por una serie de detectores de metal y no hubiera podido meter una pistola y municiones sin la aprobación de los guardias.

Con típica arrogancia, las autoridades de la cárcel ni siquiera se molestaron en inventarse una mentira cuidadosa. Daban por sentado que les creerían, como de costumbre.




EL CAMAROGRAFO QUE FILMO SU MUERTE

La cámara enfoca al militar mientras dispara. Unos segundos más tarde, cae y, boca arriba, muestra el cielo. En 1973, al camarógrafo argentino Leonardo Henrichsen le tocó grabar su propia muerte. Había ido a Chile a cubrir las tentativas de golpes previos al definitivo que dio Augusto Pinochet. Cuando se desató el levantamiento militar conocido como "el tanquetazo", salió a la calle a registrar lo que ocurría y una patrulla militar lo fusiló. A pesar de que el rostro de su asesino había quedado registrado en la cinta que luego recuperaría un compañero de la víctima, nunca se conoció su identidad.

Sin embargo los hijos de Leonardo, Josephine y Andrés, no pararon hasta hacer justicia, y en el año 2005 desenmascararon al asesino que fue juzgado.



LA TRAGEDIA DE LOS ANDES


El calor de diciembre ya comenzaba a sentirse en Puente Negro. Y esa era la mejor señal para que Sergio Catalán Martínez llevara a sus vacas a pastar a la montaña, para que se quedaran allí durante todo el verano. Así, acompañado -por Juan de la Cruz, Sergio y César, sus hijos de 10,11 y 12 años, dejó su casa y partió rumbo a la cordillera. A los tres días de camino a caballo, el arriero vio a dos jóvenes que le hacían señas desesperadas desde el otro lado del río. Pero era de noche y poco podía hacer por esas siluetas que se movían a lo lejos, en la oscuridad. Al alba, el hombre se acercó nuevamente a la orilla y, al ver que uno de los jóvenes seguía allí, tomó un papel y escribió: “Va a venir alguien a verlos ¿Qué es lo que desean?”. Eligió una piedra, la envolvió con el papel y la lanzó con todas sus fuerzas. Del otro lado del río, uno de los jóvenes imitó el gesto de aquel hombre y escribió la que define como la carta más linda de su vida: “Vengo de un avión que cayó en las montañas. Soy uruguayo. Hace diez días que estamos caminando. Tengo un amigo herido arriba. En el avión quedan 14 personas heridas. Tenemos que salir rápido de aquí y no sabemos cómo. No tenemos comida. Estamos débiles.  ¿Cuándo nos van a buscar arriba?."  olvidó de firmarla, y arrojó la piedra.

El arriero, de 45 años, leyó la nota, los miró sorprendido, aún sin poder creer lo que había leído. Entonces revolvió la bolsa que llevaba con alimentos, tomó cuatro panes y los arrojó hacia el otro lado del río. El arriero no esperó ni un minuto, subió a su caballo y cabalgó sin para hasta Puente Negro, donde contó su hallazgo a las autoridades. El almanaque marcaba 21 de diciembre de 1972, y don Sergio acababa de salvar la vida de los 16 únicos sobrevivientes del accidente que pasaría a la historia como la tragedia de los Andes.

La noticia había conmovido al mundo. El viernes 13 de octubre de 1972, un avión de la Fuerza Aérea Uruguaya, con 45 personas a bordo —la mayoría, integrantes de un equipo de rugby del club Old Christians—, rumbo a Santiago de Chile, desapareció en medio de los Andes a poco más de una hora de haber despegado de Mendoza. Los habían buscado durante diez días, pero al no hallar rastros de la aeronave, y ante las inclemencias del clima y del terreno, dieron por muertos a todos los pasajeros.
 
Sin embargo apoyados en una inmensa fe en Dios, y la solidaridad y el compañerismo que sólo los años de haber compartido un equipo deportivo les pudo otorgar, mantuvo viva la esperanza entre los sobrevivientes. 

De las 45 personas en el avión, trece murieron en el accidente o poco después (entre ellos 4 de los 5 miembros de la tripulación); otros cuatro habían fallecido a la mañana siguiente, y el octavo día, murió una pasajera de nombre Susana Parrado debido a sus lesiones.

Pese al tremendo impacto emocional sufrido, la serenidad prevaleció. Conscientes de que la clave para conservar sus vidas era no perder la calma, los más decididos intentaron con éxito la organización que, a la postre, darla resultado. No fue fácil, ni tampoco —según se desprende del relato de los jóvenes rescatados— faltaron los momentos de desesperación. Como lo fue el día que tomaron conocimiento a través de la radio, de que apenas transcurrida una semana del accidente decaían ya las tareas de búsqueda oficial.

Los 27 restantes tuvieron que enfrentarse a duras condiciones ambientales (-25 a -42 °C) de supervivencia en las montañas congeladas. Muchos de ellos habían sufrido diversas lesiones cortantes o moretones y carecían de calzado y ropa adecuada para el frío y la nieve. Se organizaron para resistir las duras condiciones imperantes.

El estudiante de medicina, Roberto Canessa, fue quien propuso más soluciones para todo, fabricó además elementos y utensilios ingeniosos tales como alambiques, guantes (con los forros de los asientos del avión, que se desprendían con facilidad), botas (con los cojines de los mismos) para evitar hundirse en la nieve al querer trasladarse, y anteojos (con el plástico tintado) para resistir el frío y el encandilamiento de la nieve.

La mayoría dormía con un par de pantalones, tres o cuatro suéteres, tres pares de calcetines, y algunos se tapaban la cabeza con una camisa para conservar el aliento. Para evitar la hipotermia, en las noches más frías, se daban masajes para reactivar la circulación e intentaban mantener la temperatura corporal en contacto entre sí. 

La noche del 29 de octubre, a 16 días ya de la caída, una nueva tragedia se cernió sobre el resto del avión y los muchachos, un alud se deslizó y sepultó los restos del avión, ingresando por el boquete de la parte posterior, arrasando el muro provisional y sepultando a quienes dormían en su interior, salvo a un joven, Roy Harley, quien desesperadamente comenzó a cavar en busca de los que yacían bajo la nieve. Pese a los desesperados intentos de rescate por sus compañeros, ocho personas murieron asfixiadas bajo la nieve, incluyendo al capitán del equipo Marcelo Pérez y al último pasajero de sexo femenino, Liliana Navarro de Methol. 

En esta nueva situación las condiciones de supervivencia se endurecieron aún más. Apenas disponían de espacio en el interior, contando con menos de un metro hasta el techo solo en la parte delantera del fuselaje.

A mediados de noviembre, fallecieron dos jóvenes más, (Arturo Nogueira y Rafael Echevarren), a causa de la infección de sus heridas, gangrena. El 11 de diciembre, moriría la 29º y última víctima del accidente por la misma causa (Numa Turcatti).

Los supervivientes disponían apenas de alimentos. A pesar de que durante los días posteriores al accidente racionaron la comida disponible, pronto se mostró insuficiente. En el lugar donde se habían estrellado no había vegetación ni animales de los que pudieran alimentarse, el terreno era suelo desnudo de nieves perpetuas.

El grupo pudo sobrevivir durante 72 días y no morir por inanición gracias a la decisión grupal de alimentarse de la carne de sus compañeros muertos, quienes estaban enterrados en las afueras del fuselaje. No fue una decisión fácil de tomar, y en un principio algunos rechazaron hacerlo, si bien pronto se demostró que era la única esperanza de sobrevivir, muchas consideraciones pasaron por el tema religioso católico. Pronto se impuso la regla, de no utilizar como alimento a ningún familiar cercano, ni tampoco a algún fallecido de sexo femenino, como el caso de las dos mujeres Parrado.

El extremo frío de la alta montaña era el peor enemigo que debían afrontar, sin embargo, gracias a estas temperaturas se podía conservar adecuadamente la carne y se impedía por completo el desarrollo de las infecciones producidas por los microorganismos que estaban ausentes bajo estas condiciones aún ya comenzado el verano austral en la última etapa.

El mantenerse ocupados y activos permanentemente fue un factor preponderante en la conservación del estado anímico del grupo. Cuando alguna tormenta los obligó a permanecer encerrados y casi inmóviles en su refugio, el fantasma de la desesperación volvió a insinuarse. Allí, como en todos los momentos de más negra pesadumbre, el único consuelo espiritual provino de la oración. Fernando Parrado Dolgay afirma: “Rezamos mucho todos los días, Por las noches nos congregábamos todos a rezar el Santo Rosario. La fe en Dios nunca la perdimos. Tal vez fueron la fe y las ganas de vivir lo que nos salvó ..."

Un mes después del accidente, Parrado y otros dos compañeros realizaban una exploración por los alrededores, cuando hallaron la cola del avión, que se había partido en el instante del choque. Fue un verdadero regalo para los refugiados su contenido. Entre otras cosas, guardaba 20 cartones de cigarrillos y 500 cajas de fósforos. La alegría les duró días enteros. Pero es lógico suponer que en esta comunidad, cuya gestación fue favorecida por el hecho de que la mayoría de los jóvenes, por pertenecer a la misma institución —el Old Christians, de Montevideo— tenían previamente sólidos vínculos de amistad entre sí, debían adoptar alguna resolución ante la falta de rescate de “mundo exterior” que ya pesaba sobre ellos como una auténtica condena ignoraban entonces que había muchos de sus familiares que tampoco se habían dado por vencidas. Que algunos realizaban vuelos particulares en aviones contratados. Y que finalmente se había logrado interesar nuevamente a las autoridades en la posibilidad de reanudar la búsqueda. Iban a cumplirse des meses del accidente y había que hacer algo.

La decisión se tomó con naturalidad. La mañana del lunes 11 de diciembre, el joven Parrado y su compañero Roberto Canessa Urta, vestidos con el mejor equipo disponible y calzando sus queridos zapatos de rugby, emprendieron la marcha hacia el Oeste, en busca de algo o de alguien que pudiera significar la ayuda que necesitaban sus 14 camaradas restantes.

"Salimos sin rumbo fijo" —relató Parrado— Aunque temíamos que no llegaríamos a ninguna parte, una vez que empezarnos a caminar con Canessa, ya teníamos la idea de que para atrás no íbamos a volver. Entre morir de hambre en el avión y lo que nos podía ocurrir adelante, preferíamos morir tratando de llegar a algún lado...» Sus frases son reveladoras. Describan el auténtico estado de ánimo del hombre amenazado por el peligro, cuando calcula con serenidad sus posibilidades.

El final es conocido por todos. Diez días de marcha entre cañadones y precipicios. La llegada al río donde del otro lado del cauce avistaron a don Sergio.

Atrás quedaban el viento y las montañas, los compañeros muertos y un millar de pequeñas historias que tal vez algún día cuenten a sus esposas o a sus hijos, y otras tantas que quedarán entre ellos y Dios.

El sol brilla ahora entre las montañas, las montañas que cayeron doblegadas, que fueron vencidas y conquistadas por ellos a fuerza de amor y coraje,  que son de ellos para siempre.

DESMOND TUTU Y EL APARTHEID

Desmond Tutu calificó metafóricamente como Nación del arco iris a la Sudáfrica posterior al Apartheid (en 1994 con el triunfo del Congreso Nacional Africano). La expresión se ha incorporado desde entonces para describir la diversidad étnica de Sudáfrica.

Nacido el 7 de octubre de 1931 en la población sudafricana de Klerksdorp, emigró con su familia a los 12 años a Johannesburgo. Aunque quería ser médico, orientó su educación a la enseñanza debido a que su familia no podía pagarle estudios más costosos. Se licenció en 1953 en el Colegio Normal Bantú de Pretoria, para luego graduarse en 1954 en la Universidad de Sudáfrica. Posteriormente fue profesor de secundaria en el Instituto Bantú de Johannesburgo, donde estuvo hasta 1957. Aquel año dimitió de su cargo, denunciando la precariedad de la enseñanza para los jóvenes sudafricanos negros. Continuó sus estudios de Teología en Inglaterra, y en 1960 fue ordenado sacerdote anglicano.

Entre 1962 y 1966 viajó a Londres donde recibió un máster en teología, retornando posteriormente a su país. A partir de aquel momento dio conferencias denunciando la precariedad de la situación de los sudafricanos de tez oscura en su propio país, y advirtiendo que la situación de cordialidad entre sudafricanos blancos y los negros (basada en la sumisión de los segundos) podía estallar en cualquier momento.

Obispo de Lesotho entre 1976 y 1978, fue nombrado ese último año Secretario General del Consejo Sudafricano de Iglesias, continuando así su lucha contra el apartheid con el acuerdo de casi todas las iglesias cristianas de Sudáfrica. Tutu abogó constantemente por la reconciliación entre todos los grupos implicados en el apartheid, denunció constantemente al gobierno blanco minoritario por su política racista contra la mayoría de la población negra, pero también condenó a los grupos "antiapartheid" que efectuaban o propiciaban actuaciones violentas y terroristas, como el Congreso Nacional Africano y diversos grupos de extrema izquierda.

En 1976 se realizaron las emblemáticas protestas de Soweto. Durante los tiempos del apartheid, Soweto fue construida con el fin de alojar a los africanos negros que hasta entonces vivían en áreas designadas por el gobierno para los blancos (como el área multirracial llamada Sophiatown).

Una acelerada industrialización entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial en Sudáfrica propició una migración masiva de la población rural hacia Johannesburgo, eje de la industria minera de la nación. Esto generó temor entre la minoría blanca ante las posibles consecuencias de la creación de un autogobierno negro. De esta manera, en 1948 se estableció un departamento de unos 65 km² para asentar a los trabajadores.

El hacinamiento y la opresión eran el distintivo principal de la vida en Soweto, como consecuencia del precipitado crecimiento durante el apartheid. Esto quedó patente en las manifestaciones de Desmond Tutu, residente de la ciudad en la década de 1970, al condenar la precariedad de la situación: escuelas deficientemente construidas, profesores sin estudios universitarios, piscinas compartidas por cientos de miles de personas, casas sin agua potable ni electricidad, etc.

En junio de 1976 aconteció el suceso más grave de la historia de Soweto, y quizás de toda la historia de Sudáfrica. Tuvo como precedente un mandato gubernamental en el que se exigía la enseñanza tanto en afrikáans como en inglés por igual, algo descabellado, teniendo en cuenta que la población urbana no hablaba esa lengua, lo cual generó una protesta, que, a pesar de ser pacífica, se saldó con más de 575 muertos atribuidos a la brutal carga policial.

Soweto fue la máxima expresión de la oposición al apartheid hasta la elección de Nelson Mandela como presidente de Sudáfrica en 1994 dando por concluido el régimen.

El 15 de octubre de 1984, Tutu recibió el Premio Nobel de la Paz por su constante lucha contra el apartheid.

El 7 de septiembre de 1986 fue ordenado Arzobispo de la Iglesia de la Provincia de África Meridional, siendo nuevamente el primer hombre sudafricano de tez oscura en conseguirlo. Ocupó su cargo de Arzobispo de Ciudad del Cabo entre aquel año y 1996. Tras el fin oficial de la política de apartheid, Tutu fue nombrado director de la Comisión para la verdad y la reconciliación (Sudáfrica) creada por el recién electo Presidente de Sudáfrica Nelson Mandela.

Actualmente forma parte de las 18 personalidades mundiales que dan apoyo a la Alianza de Civilizaciones. Es miembro del Comité de Honor de la Coordinación internacional para el Decenio de la no-violencia y de la paz.

Es importante resaltar que también encabeza una gran lista de personalidades que intentan promover un boicot tanto político como económico a Israel por la política de apartheid israelí que sufren los palestinos día a día, lo cual él mismo presenció en sus visitas a Israel y que califica, según sus propias palabras, como "peor que la vivida en Sudáfrica".

Sus últimas apariciones, fueron durante la Inauguración de la XIX Copa FIFA del Mundo Sudáfrica 2010 y la gala de entrega del Balón de Oro 2010.

El 22 de Julio de 2010, anunció que se retiraba de la vida pública. Cansado pero feliz después de tanta lucha, Desmond descansa ahora en su Nación del Arco Iris.


EL PRINCIPIO DE ARQUIMEDES

El gran sabio griego Arquímedes (287-212 aC.) es considerado uno de los científicos más importantes de la antigüedad clásica y, en general, de toda la historia.

Entre sus avances en física se encuentran sus fundamentos en hidrostática, estática y la explicación del principio de la palanca. Es reconocido por haber diseñado innovadoras máquinas, incluyendo armas de asedio y el tornillo de Arquímedes, que lleva su nombre.

Experimentos modernos han probado las afirmaciones de que Arquímedes llegó a diseñar máquinas capaces de sacar barcos enemigos del agua o prenderles fuego utilizando una serie de espejos. Estas fueron empleadas durante el sitio de Siracusa (214–212 a. C.), en el cual el sabio desempeñó un heróico papel, siendo finalmente asesinado por un soldado romano, a pesar de que existían órdenes de que no se le hiciese ningún daño.

Arquímedes fue el creador del famoso principio que  concluye: “todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje hacia arriba igual al peso del fluido que desaloja”.

Según cuenta la historia, emocionado por el descubrimiento, Arquímedes salió corriendo desnudo a la calle repitiendo a voces su famoso grito: ¡Eureka! que significa "lo encontré".

Lo curioso es el motivo de Arquímedes para realizar tal descubrimiento, es decir, por qué andaba investigando sobre el tema.

Se dice que el rey Hieron II —en cuya corte de Siracusa servía Arquímedes— le pidió que comprobase si el orfebre al que le había encargado una nueva corona le había engañado con los materiales. Parece ser que era habitual en la época mezclar plata con el oro aunque la pieza se entregaba como si fuera oro en su totalidad.

Arquímedes no conocía forma alguna de comprobarlo hasta que dio con la solución mientras estaba bañándose, al percatarse que cuanta más parte de su cuerpo sumergía más agua desbordaba. Concluyó que dos pesos iguales de materiales diferentes sumergidos en un mismo fluido desplazarían un volumen diferente de éste según su peso específico.

Como el oro pesa más que la plata pudo concluir que... el orfebre había engañado al rey.

UN SOLDADO JAPONES

En la burbuja de hoy conoceremos la apasionante historia de Shoichi Yokoi, un soldado japonés que se mantuvo oculto en la selva nada menos que 28 años, creyendo que la guerra aún continuaba.

El 24 de enero de 1972, los habitantes de la isla de Guam, en el Pacífico Sur, descubrieron a nuestro héroe que ya contaba con 56 años, flaco, pero saludable, vestido con un uniforme realizado por él mismo con fibras vegetales. En primera instancia Shoichi, atacó a los intrusos, pero éstos lograron controlarlo y llevarlo a las autoridades. Allí fue puesto al tanto de la realidad.

Su historia recorrió el mundo y se convirtió en uno de los personajes más famosos de Japón. Cuando fue reclutado en el Ejército Imperial Japonés en 1941, Shoichi Yokoi fue preparado para ser sastre de las Fuerzas Armadas. Formaba parte de la 29 División de Infantería de Manchuria hasta que en 1943 llegó a Guam, con rango de Sargento. 

El 21 de julio de 1944, en la batalla que siguió al desembarco de las tropas estadounidenses en Guam, la unidad de Shoichi Yokoi fue aniquilada. Sin embargo se las arregló para sobrevivir, y se dispuso a no rendirse y refugiarse en la Selva. A partir de allí su vida fue una aventura de novela. Shoichi se las ingenió para obtener todo lo necesario y tuvo una fuerza mental inhumana para mantenerse firme en la selva, esperando que el ejército japonés lo rescatara. 

En un principio vivía junto con otros dos soldados en un agujero que cavaron en la tierra consolidado con paredes de bambú. Después de varios meses, y dado que la comida se estaba acabando, los otros dos soldados decidieron marcharse a otro lugar, aunque no perdieron el contacto entre ellos. Sin embargo, a los 8 años, los descubrió muertos, probablemente de hambre.

En septiembre de 1944 fue oficialmente dado por muerto.

En 1952, Shoichi Yokoi encontró casualmente unos folletos y periódicos en los que se podía leer que la guerra había terminado, pero pensó que era sólo propaganda de guerra estadounidense y permaneció estoico en su actitud de no rendirse y mantenerse fiel a lo que se le había enseñado: "Es mejor la muerte a la deshonra de ser capturado con vida". 

Después de ser repatriado, Shoichi Yokoi se convirtió en un héroe nacional en su país. Cuando fue a visitar su pueblo natal su llegada fue televisada, y miles de japoneses le dieron la bienvenida alineados a lo largo de la carretera enarbolando banderas a su paso.

Nuestro personaje se casó varios meses después de su regreso, escribió un libro sobre sus experiencias en Guam, apareció regularmente en la televisión y en 1974 incluso se postuló para el Parlamento. 

En 1981, su sueño se hizo realidad y se le concedió una audiencia con el emperador Hirohito. La reunión fue el honor más grande de su vida y declaró al emperador: "Su Majestad, he regresado a casa. Lamento profundamente que no haya podido servirle bien. El mundo ha cambiado, pero mi determinación de servirle a usted nunca cambiará ". 

Shoichi Yokoi falleció de un ataque al corazón en 1997, a la edad de 82 años. Su historia puede resultar absurda, pero es también un paradigma de la supervivencia, de la lealtad y del coraje. Sus palabras reflejan su forma de pensar: "Seguí viviendo por el bien del emperador y el espíritu japonés".

CASANOVA, EL ETERNO SEDUCTOR



"El matrimonio es la tumba del amor..." 
Giacomo Casanova

Si existe en la historia un héroe del erotismo, ese hombre es el personaje que nos trae esta burbuja desde el lejano siglo XVIII.

Giacomo Casanova, nacido en Venecia en 1725, tuvo una vida repleta de aventuras de todo tipo. Este errante caballero, fue soldado, espía, diplomático y escritor, pero sin duda su celebridad se debe a sus aventuras amorosas.

Su reputación quedó plasmada en sus Memorias, donde da cuenta de las 122 mujeres que pasaron por su cuerpo. Ya su primer experiencia había sido con dos mujeres de la nobleza veneciana, y a partir de allí, sus derroches de amor no se detuvieron. A pesar de que aseguraba buscar una mujer tanto física como mentalmente adecuada para vivir con él una plácida vida, no dudaba en mantener relaciones sexuales con cualquier prostituta o incluso desconocidas.

Para muchas, un personaje amable, simpático, inteligente, vigoroso, sagaz, curioso por la ciencia de su tiempo, de ideas perfectamente modernas, con una energía sobrehumana para resolver problemas prácticos, en fin, un galán absoluto. Para otras, un sinvergüenza, un estafador, un timador, un mentiroso, un vanidoso, un aprovechado. Lo cierto es que Giacomo no sólo fue un mujeriego empedernido, su inteligencia y vitalidad también lo llevaron a emprender numerosos proyectos por iniciativa propia. Según nos cuenta su autobiografía, aprendió a leer en menos de un mes. Estudió en la Universidad de Padua y en el seminario de San Cipriano de donde fue expulsado por conducta escandalosa. Para 1750 había trabajado como un clérigo, secretario, soldado, y violinista en varios países. Los vaivenes de su vida lo llevaron a los tribunales de media Europa, e incluso llegó a ser contratado por Luis XV como espía de la corte.

Como era de esperarse si consideramos su promiscuidad, contrajo tempranamente una enfermedad venérea, y con el tiempo sífilis y gonorrea. Y como era de esperarse también, a causa de su escandalosa y licensiosa vida, fue perseguido por la Inquisición. Esto lo olbigó a viajar de pueblo en pueblo y de país en país, pasando y dejando huellas por Venecia, París, Dresde, Praga, Viena, Londres y Madrid. 

Finalmente fue detenido por sus manuscritos en los que enseñaba posturas sexuales impropias para la época, llegando a ser denunciado como mago y condenado a cinco años en una cárcel en el Palacio de los Dogos, aunque logró escapar y regresar a París, hazaña que lo catapultó más aún a la fama.

Otra de sus aficiones fue el juego y dando por tierra con la máxima que dicta "Desafortunado en el juego, afortunado en el amor", ganó la lotería en 1757, convirtiéndose en un millonario. Esto le permitió durante su años de exilio, codearse con grandes personalidades, como Luis XV, Ruosseau o Madame Pompadour. Incluso conoció a Mozart en Praga, y asistió a la primera representación de la ópera Don Giovanni.

Durante sus últimos años, un Casanova ya sin dientes y envejecido, se concentró en sus memorias para no volverse loco o morir de pena - según sus propias palabras - hasta que falleció en 1798, llevándose consigo el secreto de su éxito. 

LOUIS BRAILLE, UN GRAN HOMBRE

Hasta no hace mucho tiempo, resultaba impensado que las personas no videntes pudieran aprender a leer, ya que se suponía que la única manera de hacerlo era viendo las letras y sus combinaciones.

Sin embargo el joven francés Louis Braille pensaba de otra manera. Apasionado por la lectura, entendió que todo el pensamiento y el conocimiento que brinda la literatura, estaba vedado para la gente con esta discapacidad, y se dispuso enfáticamente descubrir la manera de superar este obstáculo.


Trataba de pensar en algún código alfabético para leer con los dedos "igual de rápido y fácil como los videntes”.


En una escuela especial para ciegos, preguntó a los profesores si en la biblioteca de la escuela había libros que pudieran leer los ciegos. La respuesta fue negativa. Sólo disponían de libros con letras muy grandes, que Louis comprobó que si bien se podían sentir las letras al tacto, el trabajo era sumamente lento y en el momento en que llegaba al final de una frase, había ovidado el comienzo.

Finalmente le llegó la noticia de un código alfabético que estaba siendo empleado por el ejército francés para que los soldados pudieran leer mensajes en la oscuridad sin utilizar cerillas que pudieran convertirlo en blanco fácil para el enemigo. Estos símbolos estaban impresos en el papel para que los soldados pudieran leerlos pasando sus dedos sobre ellos. Una vez que los soldados entendían el código, eran destruidos.

Louis se apoderó de algunos de estos códigos y los estudió minuciosamente. Si bien era mucho mejor que los libros gigantes con enormes letras, el código militar seguía siendo lento y engorroso. Los guiones ocupaban mucho espacio en una página. Cada página sólo podía tener una o dos frases. Louis sabía que podía mejorar este alfabeto de alguna manera.

Su madre y su padre siempre le animaron en su pasión por la música y otros proyectos de la escuela, pero Louis se sentó a pensar sobre cómo podría mejorar el sistema de puntos y rayas. Le gustaba la idea de los puntos en relieve, pero no podía hacerla sin tantos guiones, no era útil.

Mientras estaba sentado en la tienda de cuero de su padre, que usaba frecuentemente herramientas afiladas para cortar y hacer agujeros en la piel, cogió uno de sus punzones romos. La idea se le ocurrió en un instante. Los siguientes días los pasó trabajando en un alfabeto compuesto enteramente de seis puntos. La posición de los puntos representan las diferentes letras del alfabeto. Louis utilizó el punzón romo para perforar una oración. Todo tenía sentido. Funcionó.

Louis le dio luz para leer a todos quienes hasta entonces estaban completamente a oscuras, incluyendo a sí mismo. Louis era ciego. Había perdido la vista a los tres años en un accidente mientras ayudaba a su padre en la tienda. Fue al infectarse una herida que se le produjo al resbalarse de su mano un punzón, la misma herramienta que le devolvería la posibilidad de leer.

Sin duda personas como Louis Braille honraron la vida, y hacen grande a la humanidad.

GENGHIS KHAN, EL TERROR DE MONGOLIA




En el siglo XIII, una devastadora plaga se desató desde el corazón de Asia Central, propagándose entre todas las tierras comprendidas entre China y Polonia.

Las tribus mongolas surgieron violentamente de las Estepas de Asia, y con una ferocidad insólita emprendieron una campaña de sanguinarias conquistas que se prolongaría durante todo un siglo, arrasando todo a su paso e infundiendo el terror en todo el mundo conocido.

Los mongoles eran guerreros natos. Sus tácticas bélicas, su extraordinario valor, y su extraordinaria pericia como jinetes y arqueros, son hoy legendarias.

Sólo necesitaban un líder que los organizara, los disciplinara y los llevase por el camino de la victoria. Y este fue fue Genghis Khan, quien adosó al valor de sus hombres, la inteligencia y la estrategia necesarias para conquistar la mayor parte del mundo.

Su nombre original era Temüjin y había nacido en torno al año 1167. Su padre fue asesinado por una tribu rival cuando él contaba con sólo 9 años, viéndose obligado a huir con el resto de su familia. Durante aquel exilio conoció a Börte, su futura esposa, quien más tarde sería secuestrada por otra tribu que se adentró en su campamento. Temüjin se dispuso a rescatarla y para eso no hizo concesiones, recabó todo el apoyo posible y cumplió su cometido, destrozando a sus enemigos. A partir de aquel momento, su prestigio y su poder se fue esparciendo entre muchas tribus con las que fue pactando, reclamando y recuperando los bienes de quienes mantenían deudas con su padre.

Así fue creciendo su fama y su ejército y en el año 1202 cercó y venció a los Tártaros en la Mongolia oriental. Con esta gran victoria, y aprovechándose de los continuos enfrentamientos tribales, Temüjin extendió su hegemonía por la región, de modo que al cabo de poco tiempo, muchos otros líderes mongoles le habían jurado lealtad y lo habían proclamado Soberano Universal, y en 1206, con la mayoría de las tribus mongolas gobernadas por un solo líder por primera vez en su historia, fue proclamado Rey o Khan de Mongolia.

Una vez asegurada su posición en tierras mongolas, Genghis pudo poner sus miras en la dominación de otros países, y el primer objetivo que se fijó fue la vecina China, asolada por muchas divisiones intestinas.

Tras varias batallas contra los tres Imperios que gobernaban China, el ejército mongol, con 180.000 hombres se internó hasta situarse a sólo 40 km de Pekín. Para poder doblegar la resistencia de esta ciudad, recurrió a los conocimientos de ingeniería de prisioneros chinos, gracias a lo cual pudo fabricar máquinas de asedio, y adiestrar a sus tropas convenientemente. Este fue uno de los aspectos más positivos de Genghis como militar, el absorver los conocimientos y las experiencias de los enemigos derrotados para utilidad de su propio ejército.

Cuentan la historia que durante el asedio a una ciudad china que era completamente inexpugnable, Genghis Khan dio una nueva prueba de su genio estratégico. Prometió a sus adversarios: “Denme todos los pájaros de su ciudad y yo los dejaré en paz”. Los chinos hicieron lo que pedía y entregaron las aves en grandes jaulas, creyendo sacarse el problema de encima. Pero cuando el Khan los tuvo en su poder, les prendió fuego, y éstos volaron hacia sus nidos en los tejados de la ciudad, incendiándola, y los desesperados habitantes corrieron fuera de ella, cayendo en medio de las espadas mongolas.

Finalmente en 1214 el Emperador Chino acabó por capitular, entregando a su hija a Genghis Khan junto con mil niños destinados a la esclavitud, 3.000 caballos, e inmensas cantidades de oro, plata y seda. Pekín abrió sus puertas a los mongoles, que no demostraron la más mínima piedad y saquearon salvajemente la ciudad.

En la primavera de 1216, decidió centrar sus esfuerzos en la región actual de Irán, donde habían cometido el grave error de atacar a una caravana de mongoles y de asesinarlos, y como si esto fuera poco para ofender al Khan, los embajadores mongoles que acudieron luego exigiendo una explicación, también fueron ejecutados. La respuesta de Genghis Khan fue escalofriante: “Han optado por la guerra, lo que tenga que ser, será, y desconocemos las consecuencias”. Como pueden ustedes imaginar, mejor no profundizar acerca de las represalias. Luego le siguieron Pakistán, y el norte de la India.

Como ya hemos contado en otra burbuja, la picardía militar de Genghis Khan no conoció límites. En una batalla crucial, contra sus enemigos Targutai y Yamuga, viéndose en inferioridad de condiciones, hizo que cada soldado hiciera un muñeco del porte de una persona y lo pusiera en su caballo de reserva. Así su ejército simuló ser dos veces más numeroso, atemorizando a sus adversarios, lo que fue crucial para el desenlace de la batalla.
En 1227 murió con 65 años, dejando un Imperio que se extendió a un ritmo desconocido en toda la Historia de la Humanidad desde las costas de China hasta el Mar Caspio.

Su hijo continuó con sus conquistas y los saqueos, hasta que los mongoles llegaron a las puertas de una Europa muy dividida por entonces. Todo estaba dado para dar el último gran paso, Viena estaba a punto de ser sitiada, cuando siendo el año 1241, el nuevo líder murió repentinamente en la capital del Imperio. Milagrosamente para el viejo continente, los generales mongoles que controlaban la ofensiva, regresaron a Oriente con sus tropas y jamás volvieron.

Tal vez la ausencia del viejo caudillo y de su heredero los había dejado sin la fortaleza y la ambición necesarias para seguir adelante. Aquel que los había unido y los había convertido en el ejército más temible de todos los tiempos.

Su nombre sigue dando cierto pavor, y aún parecen sonar sus palabras: "No hay mayor placer que derrotar a tus enemigos y perseguirlos. Despojarlos de sus riquezas, y ver sus seres queridos deshacerse en lágrimas, montar sus caballos y estrechar contra tu pecho a sus hijas y esposas".







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